El día que estuvimos juntos Obama, Calderón y yo
La semana pasada los medios transmitían algunas de las excentricidades que el gobierno de Estados Unidos requería para la visita de su primer mandatario a nuestro país. Desde el 14 de abril, Polanco estaba sitiada por cientos de elementos policíacos y del Ejército Mexicano. El hotel Intercontinental ha sido sede de varios encuentros de mandatarios y justo ahí, Obama pernoctaría la noche del 16 de abril. Exactamente ese día yo regresaba de Honduras y desde la ciudad de San Pedro Sula había una especie de psicosis aérea. El vuelo duró mucho menos de lo habitual y la azafata dejó bien claro, en varias ocasiones, que una vez que aterrizáramos había que desalojar el avión y que nuestras maletas había que recogerlas 30 minutos después del aterrizaje. Obama estaría llegando 10 minutos después de nuestro arribo. Es decir, a las 13:00 p.m. El espacio aéreo de la capital estaba vacío. Cruzamos migración y nos desplazamos a la zona de embarque en los vuelos nacionales. Decenas de personas estaban pendientes en ventanas, plataformas, pasillos, restaurantes, salas y todo lo que tuviera un lugar para admirar el flamante avión presidencial Air Force One cuando aterrizara en la pista. Pasaban los minutos, 35 para ser exactos y ni señas de Obama. Los comentarios de impaciencia y sorna no se hicieron esperar:”Lo dejó el avión”, “Cancelaron el vuelo”, ”Ahora tiene que pagar otro boleto”, “Seguro viene por clase económica” -este último, a propósito de la crisis- y otros más que recordaban a los antepasados del singular afroamericano. Ahí estábamos los mexicanos y otro poco de extranjeros sin tener a dónde ir. Preparé la cámara sin que la seguridad me viera, pues estaba prohibido tomar fotos del mentado Air Force One, y me trasladé al baño más cercano, con vista panorámica, y desde ahí, en medio de olores extraños y ajenos, vi cómo tocó tierra Obama en su grandísimo Air Force One. Después de algunas fotos, regresé a la sala para ver cómo la vida había regresado a su curso. Gente corría para buscar su sala de abordaje, una mamá con 5 bolsas grandes y un bebé de meses en los brazos, los oficiales de seguridad analizando cada movimiento de nosotros, las aeromozas sonriendo, gente de la farándula en el vuelo a Cancún y por fin, el espacio aéreo se abrió y con él, la esperanza de que, de una vez por todas, Calderón haga algo por la agenda internacional. Una vez arriba rumbo a Veracruz, sobrevolando el Pico de Orizaba, pedía al cielo para que Calderón reclame una mejor seguridad social para nuestros inmigrantes, que cese la venta de armas en la frontera, que los narcos gringos sean expuestos y que Obama encuentre en México un pueblo de coordinación y ayuda.
Para ver fotos del Air Force One http://www.planefan.com/images/VC-25_Air_Force_One
Para comunicarse con Victor Arcos escriba a: varcos@informativoantena10.com
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