De película
Por: Carlos ‘El Samurai’ González
Es el caos mundial. Sólo queda un habitante sobre la tierra, peleando por mantenerse cuerdo, por conseguir comida, agua y compañía. De pronto no parece tan bueno estar solo, porque ha estado así por mucho tiempo y la locura ronda por su cabeza. Hablo del papel de Will Simith en la película “Soy Leyenda”, dónde un virus modificado por manos humanas se descontrola y se transmite, provocando un contagio global que no mata a sus huéspedes, pero los convierte en zombies.
Otras películas y videojuegos que nos muestran virus que se propagan como epidemia y diezman la población humana son “Resident Evil” o “Silent Hill”. La actual cultura de multimedios está creciendo con base a los temores naturales del ser humano, fundamentalmente, temor a contagios y enfermedades mortales.
Enfermedades reales como el SARS, viruela, el SIDA o, en días recientes, la influenza A/H1N1 nos han hecho sentir pavor. El poco conocimiento de la gente se mezcla con rumores y teorías conspiratorias, que aparecieron durante los primeros días de la crisis de salud.
A las pocas horas de hacerse oficial la epidemia, miles de usuarios de las redes sociales twitter.com o facebook.com ya compartían sus puntos de vista y temores. Era difícil separar la información real de los rumores provocados por el miedo. En horas, la gente ya llamaba ‘zombies’ a los contagiados, en clara alusión a las películas apocalípticas de terror. Quienes lo tomaron a la ligera, comenzaron a hacer bromas y chistes relacionando a los cerdos con la influenza, porque oficialmente se le llamaba ‘influenza porcina’. ‘¡Que no panda el cúnico!’ se decía citando a Chespirito. En vídeo y mp3 circulaba la ‘cumbia de la influenza’. ‘Si el gobierno no te quita la influenza ¡que te la pague!’, se parodiaba al verde. ‘¿Que los puercos propagaron el virus? Si ven que alguien pesa más de 90 kilos no duden en disparar’. ‘¿Cómo amaneciste hoink?’
El ‘apocalipsis’ creció cuando durante una de las primeras conferencias de prensa del Secretario de Salud, un sismo de 5.7º Richter provocó evacuaciones en vivo ante los ojos de todo el mundo. ‘¡Terror! ¡El final está aquí! ¡Los jinetes del apocalipsis cabalgan por el centro de México!’, las películas se hacían realidad y no había cerca ningún actor fortachón metrosexual que nos salvara. Sólo nos quedaba esperar que, ahora sí, nuestro ‘gobierno del cambio’ lo hiciera. Quizá no puede contra el narco ni contra la crisis económica, pero tal vez logre salvarnos de una muerte segura por este virus tan ‘puerco’.
Cuando la información real apareció, ya era tarde. Las cifras distaban mucho de los miles del inicio y la mala información del gobierno, aunada a una cultura forjada en telenovelas y películas de acción, hicieron que el caos creciera como la verdadera pandemia a vencer. El virus es real, pero la desinformación es más destructiva.
Al cierre de esta edición el virus A/H1N1 acaba de ser fotografiado y sus cadenas de ADN identificadas. Es una mezcla de gripe aviar, humana y de cerdos europeos y asiáticos; si, el ‘Tío Fide’ tenía razón después de todo.
Todo esto es como ver el mal final de una película: no hubo acción, ni explosiones, ni zombies; hay que volver a clases y lo peor, sin dinero. ¡Me lleva!, ni mi suegra se enfermó. Ya veremos con qué salen después, si el mundo no se acaba, por lo menos, nos vamos a divertir.
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